SAN PEDRO DE YCUAMANDYYÚ
AGRADECIMIENTOS POR COMENZAR A DEVELARNOS TU ROSTRO

Nos invitaron a concursar por el diseño de un Portal para comunicar vía Internet el Proyecto de expansión eco turística del río Jejuí. La invitación me recordó que hace 40 años, prosiguiendo con el raid Asunción-Concepción a remo, pasamos por Antequera, y 10 años después, recorrimos aguas abajo el Jejuí desde La Niña hasta la estancia San Carlos, cinco canchadas arriba de su desembocadura sobre el río Paraguay.
Dos veces pasamos cerca, por agua, pero nunca llegamos hasta el mítico – para nosotros– San Pedro de Ycuamandyyú.
Como fundador de la Biblioteca Virtual del Paraguay, he estado levantado a ese Portal, centenas de fotografías del Paraguay, departamento por departamento, pero me sorprendí de contar con tan pocas del departamento de San Pedro. A ello debo sumar una curiosidad recóndita.
Se trataba de mirar con los ojos de Juan de la Cruz Rivarola, bisabuelo del prócer de la independencia Juan Bautista Rivarola, tronco de ese apellido en Paraguay, ascendiente mío y -de seguro- de los otros Rivarola con quienes me topé en la calle de San Pedro de Ycuamandyyú. Aquél pionero y lejano pariente, se dedicó a elaborar el añil, hacia 1720 en un paraje llamado Yetiti de lo que ahora es San Pedro, recorrió el Jejuí y el Aguaray buscando yerba, madera y la especie correcta para el tinte que se propuso fabricar, estableciendo presencia paraguaya en aquellos huraños territorios dominados por los indios Mbaya. Estas melancólicas historias me hace sampedrano de origen, y pienso que de allí talvez proviene el extraño cariño que siento por estas tierras.
Todas estas cosas me llevaron a aceptar de inmediato el desafío que –por suerte mía– me lo confiaron.
Comenzamos a visitar la ciudad y a quitar fotografías, a hablar con sus pobladores y autoridades de todos los niveles. Fuimos a la Isla del ecoturismo –la llamo así puesto que aún no tiene nombre–, formada por una bifurcación del río Jejuí y reunida unos kilómetros corriente abajo.
Todos nos recibieron como a viejos amigos y nos proporcionaron íntegra la información de que disponen. Hemos encontrado un pueblo unido, cordial, poseedor de un fuerte sentido de pertenencia, sutilmente orgulloso de su patrimonio tangible y de su historia. Un pueblo amante de la cultura universal, sin resignar de su propio ser.
Un pueblo sitiado por desafíos de todo tipo, muchos de ellos importados en buena medida. Los cultivos extensivos que no respetan leyes ambientales, y proceden a la deforestación de cuencas y colinas. Producto de ellas, las prolongadas sequías seguidas de incendios provocados por el ya obsoleto “rosado” o para evitar la ocupación de bosques nativos. La fascinación del consumismo –hoy combatido en todo el mundo– uno de los más fuertes motivos del abandono por el campesino del solar de autoconsumo para ser incorporado a la miseria y exclusión de los cinturones urbanos.
Sin embargo, estos y otros múltiples problemas, las autoridades encaran con claridad y decisión.
Han diseñado y debatido políticas de estado que abordan participativamente y con transparencia. Hagamos votos para que esas políticas no sean interrumpidas por eventuales cambios en la conducción. Que cambien los gobiernos, pero no los rumbos trazados por el pueblo.
El prolongado aislamiento –en proceso de terminar– los llenó de inconvenientes, pero también tuvo sus ventajas. Ellos han logrado mantener su propia cultura. No todo lo nuevo es bueno y ellos tienen la oportunidad de preservar lo viejo pero bueno.
Sé que el mostrarles al mundo por Internet tiene demasiados riesgos. Pero esa tendencia es ya irreversible. Caminos, rutas, radio, televisión, teléfono, celulares, son cosas que se nos vienen en avalancha desde hace pocos años. Y en algunos más el acceso irrestricto a Internet será cosa del pasado…
El reto consiste en tomar lo conveniente y positivo del mundo, pero promoviendo la cultura local –no sólo preservándola–, sobre todo en los jóvenes, que no tienen el refuerzo de la memoria.
Para nosotros ha sido una experiencia edificante el haber trabajado con sampedranos y para San Pedro de Ycuamandyyú. Citaré algunos nombres, a riezgo seguro de dejar de nombrar otros. En primer lugar a quien nos hizo llegar la invitación, el Ing. Marcos Rolón, consejero del departamento Cordillera; a su Sra. esposa la Lic. Silvia Rolón, diseñadora y coordinadora del proyecto Expansión ecoturística del río Jejuí y asesora de la Municipalidad; a los sampedranos Lic. Pastor Vera Bejaran, Lic. Fidel Mendoza, Lic. María Ester Díaz, Prof. Cordelia Fernandez de Recalde, al secretario general Ricardo Felipe Doria Maíz, a la Escr. Teresita del Niño Jesús Vera, al Ing. Osvaldo Benítez, al músico Lilo Velázquez, el Ing. Hugo Marcelo Martínez Cañete , al naturanista y escritor de Puerto Antequera Adolfo Von Tumpling, a los compañeros de tarea Rafael Rivarola Lebrón y Alejandra Peña Gill. También debemos citar a los numerosos portales o "sitios web" nacionales y extranjeros de los cuales hemos obtenido muchísima información complementaria, principalmente sobre naturaleza. Estamos muy agradecidos por la oportunidad que nos dieron de saber que se puede si se quiere y si se ama lo que se tiene.

                                                 Manuel Rivarola Mernes